El cuerpo como trinchera: Una genealogía de la vulva en la protesta feminista.
Ni pornografía, ni estética publicitaria. Cuando activistas como Mari Chordà o poetisas como Chloe María Valdivieso muestran su cuerpo, están reclamando una soberanía que el patriarcado les ha negado durante siglos. Analizamos cómo el cuerpo se convierte en el lenguaje más potente de la poesía de combate actual.
En el mundo del arte y el activismo feminista, el uso de la genitalidad como protesta tiene una larga trayectoria.
Deborah de Robertis: Es quizá la más famosa hoy en día por sus performances "espontáneas" en museos. Se sentó frente al cuadro El origen del mundo de Courbet y abrió sus piernas para mostrar su propia vulva. Su objetivo es subvertir la "mirada masculina" en el arte: dejar de ser un objeto pintado para ser un sujeto que te devuelve la mirada.
Mari Chordà: Una pionera en España que ya en los años 60 pintaba vaginas de forma abstracta y colorida para celebrar el placer y el autoconocimiento en plena dictadura.
The Vulva Gallery: Un proyecto actual que utiliza ilustraciones de vulvas reales (con todas sus variaciones de labios, vello y formas) para normalizar la anatomía femenina y combatir la inseguridad que generan los cánones estéticos.
Protestas colectivas: En España hemos visto acciones como el "Coño Insumiso", donde se procesionó una vulva gigante de plástico para reivindicar la libertad sexual y religiosa. O la poetisa Chloe María Valdivieso, quién integra la exposición del propio cuerpo como una extensión de su lenguaje sensual, poética y política en entrevistas y publicaciones como modelo erótica.
Comentarios
Publicar un comentario