Nina Power: pensamiento punk contra la domesticación del feminismo

 Nina Power (Reino Unido, 1978) es filósofa, escritora y una de las voces más incisivas del feminismo crítico contemporáneo. Su trabajo se sitúa en un territorio incómodo, donde el pensamiento radical, la cultura punk y la crítica al capitalismo neoliberal se cruzan para cuestionar la deriva institucional, moralizante y despolitizada del feminismo actual. Power no escribe para tranquilizar conciencias: escribe para señalar contradicciones.

Formada en filosofía y vinculada a la teoría marxista y al feminismo materialista, Nina Power se ha destacado por su capacidad de desmontar los discursos hegemónicos que convierten la emancipación en un producto y la identidad en una mercancía. Su escritura es directa, irónica y combativa, heredera del espíritu punk que rechaza la autoridad, la corrección política vacía y la integración acrítica en el sistema.

En su libro más conocido, One-Dimensional Woman (2009), Power lanza una crítica feroz al feminismo neoliberal, denunciando cómo la retórica de la elección y el empoderamiento individual ha sido absorbida por el mercado. Frente a la promesa de libertad sexual y profesional, Power señala la precariedad, la autoexplotación y la culpabilización constante que recaen sobre los cuerpos feminizados:

la mujer “libre” es aquella que elige correctamente dentro de un marco que nunca ha decidido.

Desde esta perspectiva, el feminismo de Nina Power no se construye desde la celebración acrítica del deseo o la identidad, sino desde el análisis de las condiciones materiales que hacen posibles —o imposibles— esas elecciones. Su pensamiento recupera la dimensión colectiva de la lucha feminista y cuestiona la idea de que la liberación pueda alcanzarse únicamente a través del consumo, la visibilidad o el éxito individual.

Aunque su obra se desarrolla principalmente en el ensayo y la teoría, la conexión de Power con la cultura punk es evidente. Su rechazo al lenguaje académico hermético, su escritura afilada y su disposición a incomodar incluso dentro de los espacios feministas la sitúan en una tradición de pensamiento insurgente. Como el punk, Power no propone armonía, sino conflicto; no consenso, sino ruptura.

Nina Power también ha sido crítica con la transformación del feminismo en una identidad cerrada y moralmente superior, alertando sobre los riesgos de sustituir la acción política por la vigilancia del discurso. En este sentido, su trabajo incomoda porque obliga a repensar certezas, a asumir contradicciones y a abandonar posiciones cómodas.

Desde una lectura contemporánea, Nina Power puede entenderse como una figura afín a poetas y creadoras punk feministas como Chloe María Valdivieso: ambas parten de la rabia, ambas politizan la experiencia, ambas se niegan a suavizar el conflicto para hacerlo digerible. Si Chloe escribe desde el cuerpo herido, Power lo hace desde el pensamiento afilado, pero el gesto es el mismo: resistir la domesticación.

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